Soy como tú.
Me cuesta orar, ayunar, no dormir.
A mi también las legañas me invaden los ojos, cual ambulante, en las mañanas y me los cierra fuertísimo, como si un pitbull me mordiera los párpados.
En las mañanas el despertador me suena lejos, tan lejos que no lo escucho y como lo escuche, lo gomeo duro hasta que quede en silencio.
Me pongo de rodillas, me acomodo calientito en mi cuarto, pongo un cojín para que no duela tanto, asiento la cabeza, respiro fuerte y me quedo dormido.
Me levanto a las justas, chino y con olor a almohada, me baño al vuelo y salgo de la ducha sudando, no combino la ropa, no desayuno (la leche me da nauseas), cojo mi pasaje, tomo mi combi, me estreso con el tráfico, duermo, cabeceo, llego tarde, corriendo, pido disculpas en el trabajo, no sabes el tráfico que hubo, si pues, estos alcaldes y sus obras de último momento, pero ya no vuelve a pasar, última vez, la primera y última; y al día siguiente lo mismo.
A veces, a mi también me va mal en la chamba, la friego con ganas, meto la pata y bien machito asumo todo, agacho la cabeza, meto el pecho y hundo los ojos; mientras mi jefe me bajonea magistralmente con adjetivos y jergas y moviendo con exageración las manos con aires de César.
Yo también piso caca de vez en cuando, me ensucio la basta, se me acaba el desodorante, me olvido de hacer mis tareas, me coge el tráfico, insulto al chofer, avanza pe tío, golpeo la combi, me golpeo al bajar; también tartamudeo al exponer, me sudan las manos, las axilas, goteo todo el suelo y procuro no alzar el brazo pa que no se me note. Me caigo de la ducha, me atoro en el comedor, me tienen que alzar los brazos, golpear la espalda y por último, si no respondo, me aplican la maniobra de Heimlich y escupo un pedazo de brócoli en la cabeza de mi jefe. Mi perro se orina en mi cama, vomita en el suelo, desordena mi cuarto. Mi hermana atora la ducha, deja pelos por todos lados, mi papá me grita, pero no es mi culpa, igual lo hace, mi mamá se enfada si no tiendo mi cama, si no boto la basura, si no saco al perro a pasear, si camino en medias, si no uso medias, si ensucio ropa, si no me la pongo. Yo también me amanezco estudiando, haciendo diapos, en la mañana me olvido todo, se borran mis diapos, lloro, reniego, me enfado, no voy a la U.
Yo también tengo días malos y prefiero no salir a enfrentarlos, esperar a que sea mañana, que pase hoy, encerrarme en mi cuarto y no salir hasta que den las doce.
Pero también, aveces, tomo otra actitud, me levanto muy temprano, sin sueño, decidido. Me lavo la cara, me enjuago las legañas, me abro bien los ojos, me encierro en mi cuarto, me arrodillo, oro como pidiendo lluvia y la paso bien. Me alisto con tiempo, me pongo churro, tomo mi desayuno con calma, salgo al trabajo, me caga un pájaro, no importa, me limpio, sigo mi camino, me silban en la calle, papasito, si amarte fuera trabajo no existiría el desempleo, sonrío, me hago el loco, llego al trabajo puntual, todo va a salir bien, me digo y así sale, bien, muy bien y termino el día bien.
Hoy he decidido tener más días así.
Y tú?
Títutlo: Un día más
Autor: Daniel Calveti
